El gran costo de un perdón con saludo presidencial.



Se han cumplido 15 años del establecimiento del crimen organizado en todo el país y el festejo ha sido como se esperaba; brutalidad, barbarie y sangre son los invitados principales a esta fiesta.


Y es que tal parece que estos grupos están compitiendo con la pandemia de COVID-19 para ver quién genera más muertos. En México en este momento, me atrevo a decirle a usted, quien va al frente en esta competencia es el crimen.


La impunidad y el descaro de la que gozan en la 4T ha sido ratificada y sostenida por el propio presidente de la república, quien hace algunos días, aceptó haber sido quién giró instrucciones para la liberación de Ovidio Guzmán en Sinaloa, por la amenaza de este cartel que prometió mares de sangre sino se liberaba al hijo de Joaquín Guzmán Loera (“El Chapo” Guzmán) asegurado por fuerzas del Estado quienes al recibir la instrucción presidencial, lo dejaron en libertad.



Desde ese entonces a la fecha, los grupos contrarios al Cártel de Sinaloa y otros que no han sido tratados como Ovidio, han exigido un trato igualitario al gobierno de la república, recibiendo como respuesta detención de familiares, persecución y un NO rotundo, por parte de la autoridad y sus instituciones, recordando que esta administración no negocia con delincuentes.



La reacción ha sido brutal y violenta, en medio de la pandemia hemos visto, a través de medios de comunicación y redes sociales, el secuestro de un General del Ejército Mexicano en Puebla y su liberación en el Estado de México con claras huellas de violencia después del pago de un rescate; el caso Guanajuato, donde José Antonio Yépez Ortiz (“El Marro”), por la detención de su madre, prometió al Estado generar terror, miedo y pánico, promesa que ha cumplido a cabalidad pese a que sus familiares han quedado en libertad por falta de pruebas, dejando en ridículo a las fuerzas policiales; la ejecución de un juez y su esposa de forma brutal en Colima quien se dijo tuvo que ver con la extradición del hijo de “El Mencho”; 14 ejecutados que aparecieron a orillas de una carretera en Zacatecas; y como un elemento más de la violencia, el tremendo ataque del viernes de hace tres semanas, perpetrado en contra de Omar García Harfuch, Secretarío de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (CDMX), donde el poderío del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ratificó una vez más, como lo ha venido demostrando en 27 Estados de la república y 4 de la Unión Americana; cocieron con más de 150 balas calibre 50 la camioneta con blindaje 7 de García Harfuch, asesinando a dos de sus escoltas y una ciudadana inocente, en un fraccionamiento del más alto nivel económico de la ciudad de México, sede de los poderes más amplios del país y donde vive el ejecutivo de la nación, Andrés Manuel López Obrador, escapando los principales líderes del cártel, dejando solo a su avanzada, misma que fue detenida, abandonando armas y vehículos, lo que era un asunto calculado y esperado! un acto más es el asesinato de otros 26 jóvenes y 5 heridos en un centro de rehabilitación de adicciones en Guanajuato.


La famosa lista de personajes de la política mexicana que fueron amenazadas por estos grupos son Omar García Harfuch, la titular de Comisión Nacional de los Derechos Humanos Rosario Piedra Ibarra y el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. Ellos son objetivos obtenidos a base de confesiones de los detenidos en este ataque que ha prometido el CJNG, y los últimos hechos en Celaya.


Se puede decir que este ha sido el costo de la liberación de un presunto narcotraficante ya capturado, así como el encuentro entre el presidente y la madre de Guzmán Loera, donde los dos se dieron la mano, lo que para los seguidores de López Obrador fue normal, pero para los otros cárteles fue una afrenta y un mensaje que obtuvo acuse de recibo y se ha comenzado a responder.


Por primera vez México fue testigo del ataque de un cártel a un Secretarío, de otro al Estado de Guanajuato, de violencia e impunidad al más alto nivel, y que al momento, el país se encuentra en estado de indefensión ante estos grupos.


¿Que seguirá? ¿Algún funcionario federal? ¿Un gobernador? ¿Un general del ejército? ¿Alguna figura pública, actor o cantante? ¿El mismo presidente?


Conste que son preguntas y es que están normalizando los hechos violentos que cuando suceden, la mayoría de mexicanos decimos… ¡Ya se veía venir! ¿Será que el país ya está preparado para lo peor? Insisto, son preguntas.


Muy poco o de nada ha servido la Guardia Nacional, que desde su origen se ha dedicado a cuidar la frontera norte de México y evitar el flujo de migrantes centro americanos, para que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no se enoje con nuestro país y nos castigue con aranceles económicos a productos mexicanos, amenaza constante de Trumo, pese a que el pasado 1 de julio entro en vigor el T-MEC (Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá) y que se festejaron los dos años del triunfo del presidente López Obrador, situación que ha motivado excelentes comentarios por parte de Donald a la administración actual, que finalmente motivó una invitación oficial que esté 8 y 9 de julio se cumplirá en la Casa Blanca, en Washington D.C. y que mucho ayudará a la campaña de reelección del presidente anaranjado, quien se dice utilizara esta visita para este fin.


En medio de este clima, de una promesa fallida, del crecimiento brutal de los cárteles, de amenazas a figuras públicas y de inseguridad, López Obrador va a visitar al enemigo público número uno de México, a quienes nos ha acusado de violadores, asesinos, narcos y muchas otras cosas más, y aunque quizás no esté equivocado, muchos dicen que el ejecutivo debería atender esta crisis de violencia que vive el país, pues pareciera que quiere huir de la realidad dejando en este momento a México a su suerte, como se dice que lo ha hecho con el tema de la pandemia de la COVID-19, como en el caso de nuestro Estado, donde hasta ahora no se ha recibido apoyo alguno de la federación; hecho recalcado y ratificado por el gobierno de Puebla.


Habrá que ver si finalmente el crimen y los cárteles le ganan a la pandemia en cuanto a defunciones… Si juntamos los números vemos que entre los dos casi ya llegamos a los cien mil muertos, y eso que apenas iniciamos la segunda mitad del año, desafortunadamente para todos nosotros.


Habrá que hacer caso a lo que dicen las redes sociales:


Al salir de casa, además de portar cubre bocas, careta y gel antibacterial, hay que llevar puesto un chaleco antibalas, botas para correr, un bolillo con sal para el susto, recipiente con té de tila para la ansiedad, refresco de cola para la presión y una estampita de nuestro señor.


Son los nuevos tiempos.


Manuel Ponce de León.

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