Síntoma y Sínthome: Para eso eres mi mujer



"Creo, más bien, que nos ha llegado el tiempo de actuar. El tiempo apremia, pues tanto en México como en el mundo, al igual que en Dinamarca, algo anda mal, muy mal. Terriblemente mal." - J. Ignacio Mancilla Desde épocas muy remotas, en todo el mundo, las mujeres han ocupado un lugar secundario con respecto a los hombres y México, no ha sido la excepción al estar regido bajo el discurso patriarcal, donde el dominio y el control han formado parte de un pasado que ha repercutido a través de generaciones, por lo tanto, las mujeres como parte de la cultura, siempre han estado en el foco de la violencia y discriminación. En la sociedad, los individuos no viven aislados, se relacionan entre sí en diferentes ámbitos de la vida cotidiana y es precisamente, en esas relaciones, familia, escuela, trabajo y, aún en el trato con desconocidos donde puede reproducirse la violencia. Es por ello, que se requiere profundizar en el análisis de las relaciones sociales, y para muestra, quisiera tomar solamente una escena de la película “Los olvidados”, donde Luis Buñuel no solo retrata la marginalidad de las ciudades perdidas y los barrios más pobres de la ciudad de México en los años 50, sino que además, muestra que aún en los lugares más vulnerables, aún en la pobreza más extrema se construyen jerarquías, pues también en este tipo de escenarios, existe la necesidad de dominar a el más débil. Recordemos el personaje del “Jaibo”, un adolescente que encarna la orfandad, cuyo comportamiento violento es generado por la supervivencia en las calles y “Meche”, una chica que transita entre la niñez y la adolescencia, quien además es anulada por el sistema patriarcal. El “Jaibo”, ofrece a “Meche” dos pesos a cambio de un beso. Si analizamos el momento previo a este ofrecimiento, “Meche”, ya se percibía en una situación amenazante, sin embargo, a pesar del riesgo, accede a la demanda de deseo del “Jaibo” con tal de recibir esos dos pesos, exponiéndose ahora como mercancía de desechabilidad que la conduce a un abuso sexual y que, además, es silenciado por el entorno social, a pesar de la demanda de auxilio, bajo el argumento: - “El Jaibo que estará jugando con ella” Y, ¿cuántas mujeres, niñas, adolescentes, jóvenes en la actualidad han sido violadas por padrastros, tíos, padres, etc. y silenciadas por la misma familia? Pareciera que esta película no escapa de la realidad contemporánea de nuestro entorno, pues detrás de cada acto de violencia está la cultura, costumbres y tradiciones aunado al comportamiento de cada individuo. Quizá el comportamiento de “Meche” al vender un beso, a pesar de que ya se sabía en situación de riesgo, no discrepa del actuar social que cada día cobra mayor auge y al mismo tiempo nos sitúa ante una decadencia social, pues basta sentarse frente al televisor y ver que existen ciertos programas donde la mujer es colocada como mercancía ante la mirada de los hombres y la sociedad en general. Y me refiero, a aquellos programas donde las mujeres van a buscar pareja a base de citas, cuyo rating está fincado en la violencia que surge entre los participantes, quienes exhibien públicamente no solo una intimidad que se supone es exclusiva de la pareja, sino que además se enfrentan al maltrato verbal, la descalificación y la lucha de poder en una agresividad totalmente activa, evidenciando ciertos niveles de masoquismo y sadismo. Pero, ¿Por qué si hoy en día, a través de la tecnología y los medios de comunicación que han alertado una y otra vez el peligro latente de acercarse a desconocidos, cómo es que la mujer echa la moneda al aire y se coloca ante un posible riesgo, acercándose quizá por diversión a un hombre que jamás había visto en su vida ante la mirada de toda una audiencia? ¿Cómo es que una mujer puede acceder a bailar con tanta sensualidad y besar a quien no conoce? ¿Por qué si se sabe que del 2015 al 2018 se alcanzó la mayor cifra de feminicidios con mil 75 casos, muchas mujeres permanecen ciegas ante el peligro que nos asecha por el simple hecho de ser mujeres? ¿Cómo…? Cabe destacar, que en este tipo de programas, muchos hombres eligen a su pareja por la forma de bailar y el estereotipo que ellas manejan, generando una imposibilidad mutua, de buscar el amor basado en el respeto y la madurez. Considero que es necesario, hacer nuevamente una revisión sobre las nuevas construcciones y configuraciones de la identidad de género en este tipo de espacios televisivos, pues desde mi punto de vista, lo preocupante es el mensaje a la audiencia como receptora de un falso concepto de amor. Con esto no quiero decir que la violencia surge por ciertos programas de televisión, pero es necesario mencionar que es de ahí donde tanto hombres como mujeres aprenden las creencias sociales y las formas de violentar que degradan a la sociedad y creo, todos hemos sido testigos de esto. 

Autoría: Mtra. Psic. Clín. Fátima Adriana García Cabrera Coautoría: Mtra. Psic. Clín. María Estela Morales Francisco Investigadoras del orden social desde el psicoanálisis 


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Manuel Ponce de León 

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